Inicio La contracrónica de Yolanda Damià Un punto para la esperanza

Un punto para la esperanza

8 minuto leer
0
0
435

A veces 90 minutos son muchos y te permiten vivir diferentes fases de esa pasión irracional que provoca un partido de fútbol. El encuentro contra el RCD Espanyol en Barcelona permitió a los aficionados del Levante UD sentir varias emociones de todo ese abanico que incluye la angustia, inquietud, nerviosismo y hasta ese ¡ay! que emana desde el interior, tanto por la congoja y el temor a la derrota, como por la falta de acierto que, en algunos instantes, nos impidió avanzarnos en el marcador.

La derrota revoloteó durante demasiados momentos en el entorno levantinista y la suerte se alió con la escuadra granota. Hemos de aceptar que el azar, en esta jornada, nos ha sido propicio, a pesar de las oportunidades en las que nos fue esquiva la providencia para acertar en la definición final y romper la igualada en beneficio del conjunto azulgrana que, no debemos obviar, de nuevo se creció en los minutos finales ante una grada que veía peligrar la posibilidad de conquistar un punto.

El Levante volvió a crecerse en los instantes finales tal vez porque, como dicen los psicólogos, la suerte se busca y el equipo azulgrana sí, se encontró con ella pero tras buscarla insistentemente con su capacidad competitiva y su habilidad para saber sufrir, quizá sen demasía y con una madurez que los aficionados, desde nuestro fanatismo, nos cuesta asumir por aquello de la dificultad de domesticar la impaciencia que genera la incertidumbre del peligro de la pérdida de puntos.

Sin embargo, esta vez el Levante salió airoso de la contienda contra el Espanyol y contra el ambiente enrarecido que provoca siempre en el fútbol sumar dos jornadas sin sumar. Los granotas acumularon un punto más en su alforja, esa que volvía a engrandecerse como fruto del trabajo de un equipo que sabe superarse a la adversidad y enfrentarse sin complejos de inferioridad a un conjunto también competitivo, una escuadra que por cierto, Muñiz defendió en los banquillos como miembro del cuerpo técnico del entrenador Juande Ramos la temporada 2002/2003, en lo que fue un paso efímero de solo seis jornadas por la disciplina blanquiazul del tándem que formaron el entrenador manchego y el asturiano.

Más tiempo perteneció a la entidad levantinista Sergio García, el hoy ya veterano delantero del RCD Espanyol, que llegó al club granota la campaña 2004/2005 siendo apenas un adolescente y que jugó 31 partidos en aquella temporada del retorno a Primera del Levante UD anotando 7 goles. Apocado pero de trato afable, aficionados y periodistas que vivíamos la cotidianeidad de aquel equipo, como el hoy jefe de prensa del Levante UD, Emilio Nadal, recordaremos siempre con simpatía el trato de Sergio, pero sobretodo el de su progenitor, uno de esos personajes singulares siempre joviales, accesibles, dicharachero y campechano que cada día se acercaba a Buñol o al Ciutat de València con un flamante descapotable rojo para acompañar en sus desplazamientos a un Sergio de tan solo veinte años y compartir anécdotas, la mayoría de ellas entre risas, con la prensa desplazada a las sesiones preparatorias del conjunto azulgrana.

Jefferson Lerma. Foto: Levante UD
Jefferson Lerma. Foto: Levante UD

Aquel joven vive ahora la madurez futbolística en el equipo que más veces ha defendido sobre el terreno de juego y donde sin duda es un referente, como demostró ayer al saltar al campo y originar en sus primeras acometidas un par de sustos a los granotas. Pero la solidez mostrada por la retaguardia levantinista y los reflejos (una vez más) de Raúl Fernández fueron los principales activos de una escuadra donde volvió a brillar Jefferson Lerma. El colombiano sigue sorprendiendo por su óptimo estado de forma, su desenvoltura en la élite del fútbol nacional, su capacidad para ubicarse en tantos espacios, barrer tantos balones y ejercer sin duda, en este inicio de temporada, como el jugador más valioso del equipo.

Y así cerramos el paso por Cornellá, con un punto más como recompensa a una indiscutible labor de esfuerzo y sacrificio;  aunque para multiplicar el efecto vitamínico del premio conquistado ante el RCD Espanyol el sábado sea trascendental la victoria ante el Getafe.  Pero ese será otro capítulo, ahora cerramos la octava jornada de liga con 10 puntos en el granero que sigue recibiendo alimentos para amortiguar los momentos de escasez que esperemos se sigan retardando y nos permita seguir viviendo etapas de ilusión y esperanza.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Yolanda Damià
Cargue Más En La contracrónica de Yolanda Damià

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira además

A madurar nuestro primer punto de inflexión

El Levante UD retoma la competición tras dos semanas de un tiempo muerto que necesitaba un…