Va de bó!

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Va de bó!, Ahora sí, se acabaron los bolos de verano, los partidos amistosos, las pruebas tácticas y los calendarios estivales de pretemporada que, en demasía, provocan más consecuencias graves en forma de lesión como la importante baja de hombres como Roger, que perspectivas optimistas.

Finalizó ya el hastío que provoca en los jugadores las dobles sesiones de trabajo, las “palizas” físicas o los encuentros ante rivales inferiores en campos, muchas veces, sombríos. C’est fini. Llega el momento de abrir la competición,  en pleno verano y a pesar de las altas temperaturas. Al fin y al cabo, los jerarcas del fútbol nacional decidieron hace años que la Liga debía comenzar en agosto, aunque tengan que hacer parones cada 25’ para que los jugadores se hidraten ante el calor asfixiante, los socios estén de vacaciones fuera de su lugar de residencia habitual y los equipos no tengan completa su plantilla.

La excusa de la necesidad de adaptar nuestras costumbres futbolísticas a los gustos del mercado asiático como motivo para dictar esta medida no ha calado (ni colado), como tampoco el argumento esgrimido de que la Premier comienza con el octavo mes del año. Si quisiéramos asemejarnos a la Premier League, entre otras cosas, hoy tendríamos los horarios de todos los partidos de la temporada ya publicados.

Utilizar alegatos superfluos es ridículo. Al igual que la crítica o el lamento del aficionado ante una decisión adoptada por los ejecutivos de los clubes del fútbol nacional. Ellos decidieron iniciar la Liga en agosto y así se ha establecido.

Los aficionados somos factor fundamental para la existencia del deporte del balompié, aunque la coyuntura actual que lo envuelve no confiere al seguidor de aquellos atributos imprescindibles para el espectáculo futbolístico que el escritor Eduardo Galeano otorgaba a los entusiastas devotos futboleros en su magnífico libro “El fútbol A sol y Sombra” cuando se refería así a ellos (a nosotros) en estos términos: “Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno….. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos. Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música”.

La imaginación de Galeano ha quedado en recuerdo del pasado que fue porque, por desgracia, hoy hay muchos aficionados que prefieren la comodidad del sofá, por mucho que siga utilizando la primera persona del plural al referirse a ¿su equipo?

En el Levante UD históricamente han sido muchos los hinchas feligreses (como los define el escritor y periodista uruguayo) que preferían la pantalla de la tele o la radio del bar para seguir las andanzas de los granotas que el frío cemento del otrora Nou Estadi.

Afortunadamente, aquel tiempo pasó y en este siglo XXI donde el Levante UD ha permanecido casi una década entre la élite del fútbol nacional, ha conseguido la entelequia que parecía seducir a 20.000 feligreses a que se acercaran cada partido al coqueto y hoy remodelado Ciutat de València.

Seguro que muchos partidos las gradas no estarán repletas, puede que el debut, un lunes de agosto a las 20.15 de la tarde-noche, esté acompañado de ausencias en las localidades, pero las cifras oficiales reflejan que de más de 20.000 personas han decidido dedicar una parte de sus ingresos para el disfrute semanal de los partidos de un equipo que, tras su paso por segunda, se ha erigido de nuevo en referencia de valores como la humildad, el compañerismo, el esfuerzo… principios espartanos de un equipo espartano, como magistralmente ha anunciado el inicio de la competición en un video memorable el Levante UD junto al Spartan Race 2017.

Iniciamos el camino de un sueño que es una realidad que ni imaginábamos los más veteranos aficionados granotas. Volvemos a estar en Primera y como apuntó el sereno e inteligente técnico que tiene el Levante UD el lujo de tener como responsable de su primer equipo, Juan Ramón López Muñiz, en la comparecencia ante los medios de comunicación en la previa del encuentro ante el Villarreal CF, “tenemos que demostrar que hemos venido para quedarnos…y eso solo se logra siendo un EQUIPO… compitiendo cada partido y siendo un buen vestuario”.

Sí míster, ese es el Levante UD que nos enorgullece y esos son los principios que nos permite jactarnos de nuestro sentido de pertenencia a la “religión” granota, que diría el escritor y periodista Vázquez Montalbán.

Con esos fundamentos en nuestro manual iniciamos una ilusionante temporada que tiene una apertura complicada con un primer rival en nuestro estadio con el que, a lo largo de nuestra historia, como en los prolongados matrimonios, hemos vivido broncas exacerbadas (como la que originó la lesión de Palermo tras el derrumbe de una valla en la grada de Alboraya en un partido de Copa del Rey en 2001), pero también momentos de romance gestados por el respeto del levantinismo a la labor de la familia Roig en el Villarreal y el elogio otorgado por parte de los mandamases de la entidad amarilla al cambio de fisonomía experimentado por el club granota en este nuestro exitoso siglo XXI.

En realidad, son muchos más los elementos positivos que los desencuentros, por mucho que estos hayan obtenido el eco mediático más proclive a la estridencia de la magnificación de la contienda y no tanto a los flirteos galantes.

Pero equipos que han compartido a lo largo de su historia la dicha de haber compartido en algún momento de su trayectoria a jugadores recordados por su honradez futbolística como Vicente Latorre o Paco Salillas, y tantos y tantos otros (algunos citados en el artículo Curiosidades de los Levante-Villarreal en la sección GranotaHistoria) aglutinan demasiados principios éticos en sus genes como para que estos sean envilecidos por superfluos enfrentamientos.

Ambas escuadras, a pesar de la diferencia de potencial con el que a priori afrontan el campeonato, tendrán el lunes un único objetivo: conseguir los tres puntos, porque en la competición solo vale la victoria aunque esta sea una ardua tarea. Pero ya lo dijo Albert Einstein, “en el medio de la dificultad yace la oportunidad”.

Será difícil, pero hemos vuelto y queremos quedarnos, así que caminemos unidos equipo, técnicos, consejo y afición y aprovechemos cada partido, porque es ahí donde se ubicará semanalmente nuestra única oportunidad de conseguir el objetivo común: ser en la temporada 2018/19 equipo de Primera División.

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