Inicio La contracrónica de Yolanda Damià Mucho más que fútbol en el Campus de Vicente Iborra, jugador de espíritu sevillista y corazón granota

Mucho más que fútbol en el Campus de Vicente Iborra, jugador de espíritu sevillista y corazón granota

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Quienes demonizan el fútbol consideran que el balompié es una práctica deportiva envilecida carente de valores que solo provoca acciones y conductas propias de un fanatismo irracional.

Sin embargo, si tenemos en cuenta que el fútbol (al menos en nuestro país) es el deporte de mayor influencia social y conductual, conseguir que su práctica acumule un catálogo de principios que educan al niño en el esfuerzo, la responsabilidad, la amistad, la convivencia en equipo, la disciplina o el compromiso, depende de la imagen que ofrecen los futbolistas convertidos en ídolos de las más jóvenes generaciones de aficionados.

Un ejemplo de aprendizaje de valores en el fútbol lo ofrece el Campus que organiza un futbolista tan grande en humanidad como en profesionalidad, ejemplo de sensibilidad, ética y proceder, Vicente Iborra.

El capitán del Sevilla FC, un jugador de espíritu sevillista y corazón granota, organiza cada verano, desde hace ya seis ediciones, un Campus en su localidad natal, Moncada, una localidad valenciana de la comarca de l’Horta Nord de casi 22.000 habitantes. Un Campus que ofrece la posibilidad, no solo de adquirir conocimientos futboleros, sino también enseñanzas que educan en valores futbolísticos y principios éticos a todos los niños y niñas que en él participan.

Siendo todavía jugador del Levante UD, Vicente Iborra en 2012, con la inestimable e inefable colaboración de quien fue uno de sus primeros entrenadores cuando el sevillista era solo un niño, Luis Navarro, director de la empresa Torneo Sport,  decidieron organizar un Campus como oferta para que los más pequeños, concluido el curso académico, tuvieran una posibilidad de, con el futbol como esencia, jugar, divertirse….aprender y aprehender.

Aquellos 23 niños que en 2012 participaron en el I Campus Vicente Iborra en  las instalaciones de “La Pelosa” de Moncada no imaginaban que iban a ser los pioneros de uno de los eventos futbolísticos más importantes del verano entre los más pequeños aficionados al fútbol en Valencia y sus alrededores.

Aquella veintena de niños descubrieron abrumados que “Ibo”, como cariñosamente apelan al capitán sevillista,  no era uno de esas decenas de futbolistas que otorgan un nombre a un Campus y acuden una tarde o una mañana a firmar autógrafos. Todo lo  contrario.  El centrocampista exgranota no entiende de medianías en su entrega y compromiso, ni a nivel futbolístico ni a nivel personal. Por ello, es el primero y el último en llegar y marchar de “La Pelosa” cada día, todos los días de desarrollo del Campus desde hace ya seis años.

Quizás por ello, la II edición del Campus el número de inscritos ya superaba la cincuentena y la progresión en el incremento de participantes se ha mantenido imparable para en las dos últimas ediciones ser cerca de doscientos niños y niñas.

El desarrollo y las necesidades organizativas han ido creciendo en un evento que, según el propio Iborra “me da vida”. Tal vez por esa vitalidad que otorga el Campus a Iborra, el exjugador levantinista ha contado desde el inicio con el compromiso, la vinculación y la colaboración de su familia, sus amigos y su gente más cercana como referencia.

En el Campus Vicente Iborra sus participantes y organizadores son una familia unida con el fútbol como excusa. Su labor pedagógica va más allá de la enseñanza de tácticas y técnicas. En estos días, del mismo modo que los niños y niñas participantes tienen en su catálogo de aprendizaje mejorar en cómo lanzar una falta, defender un ataque o rematar de cabeza un pase a gol, el temario del Campus incluye conceptos como la convivencia, aprender a competir, saber ganar, saber perder o algo tan simple pero difícil de ejemplarizar como ser solidarios con el equipo.

En esta edición, se ha dado un paso más y la solidaridad que en años anteriores se difundía con pequeños actos, en esta ocasión afrontaba un reto: colaborar con Benjamín Zarandona en la causa “Pasa el balón” de la Fundación Hermanos Martínez que apadrina el exjugador bético en Guinea Ecuatorial. Durante cinco días los niños han conseguido reunir más de 300 balones, botas de fútbol, material deportivo y comida para los niños más necesitados de Malabo. Benjamín, presente en el acto de clausura del Campus, agradeció emocionado la generosidad de los alumnos del Campus de Vicente Iborra y sus familias.

Quizás, lo que no sabía Benjamín,  es que los participantes del Campus Vicente Iborra no solo sueñan con ser futbolistas, sueñan con ser como Ibo, un jugador que simboliza en su persona los principios de una vocación futbolística ejemplarizante en valores de humildad, estima, sencillez, compañerismo, responsabilidad, esfuerzo y altruismo. Porque el capitán del Sevilla FC., el exjugador del Levante UD, Vicent, Iborra, Vicente, “Ibo”, con espíritu sevillista y corazón granota, posee la grandeza y la dignidad del fútbol más noble, al que rinde pleitesía sobre el terreno de juego y engrandece con su personalidad fuera de él.

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