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Marcelino y el Levante UD, lo que fue y lo que pudo haber sido

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Marcelino García Toral en el Valencia. Foto Lazaro de la Peña para valenciacf.com

Marcelino García Toral volverá el sábado al Ciutat de València, un estadio que ha visitado como entrenador del Recreativo de Huelva, Rácing de Santander, Sevilla y Villarreal con un balance de 3 derrotas, un empate y dos victorias. Pero el actual técnico del Valencia CF también tiene un pasado granota en el que defendió la elástica levantinista en el mismo coliseo azulgrana donde se presentará como contrincante en la cuarta jornada de esta temporada 2017/18.

Pero la historia de Marcelino y el Levante se inició en la década de los 90 cuando un el asturiano llegaba a Valencia el verano de 1990 para jugar en la entidad granota cuando esta competía en la división de plata del fútbol nacional. El joven centrocampista recalaba en el club levantinista con 25 años tras su paso por el Real Rácing Club de Santander y con una excelente trayectoria que incluía el título de subcampeón del mundo con la selección española sub’20 obtenido en el Mundial de la categoría disputado en 1985 en la antigua Unión Soviética y en el que España, con futbolistas como el exvalencianista Fernando Gómez Colomer, el hoy técnico del Celta de Vigo Juan Carlos Unzúe o el seleccionador Julen Lopetegui junto con Marcelino, caía en la final ante Brasil 1-0 en la prórroga.

El centrocampista asturiano había iniciado unos años antes de forma fulgurante su carrera futbolística despuntando y consiguiendo la internacionalidad en las categorías inferiores donde compitió como integrante de la selección sub’18, sub’19 y tras pasar por el Mundial de la URSS y conquistar el subcampeonato con el equipo sub’20,  fue también jugador del combinado sub’21 hasta en ocho ocasiones.

Además, con solo 20 años, Marcelino debutó en Primera División con el Sporting de Gijón la temporada 1985/86 en un encuentro en la jornada 17 ante el Celta de Vigo en Balaídos sustituyendo a Manu Mesa. Esa campaña, el joven futbolista jugó 11 encuentros de liga (3 de ellos como titular) y 4 de Copa del Rey donde el equipo rojiblanco cayó en cuartos de final ante el F.C. Barcelona.

Marcelino García Toral en el Racing de Santander
Marcelino García Toral en el Racing de Santander

Las siguientes 2 temporadas el joven forjado en Mareo fue un jugador fundamental en el Real Sporting en Primera División; sin embargo, en su cuarta temporada la irregularidad del equipo y la suya personal le condujo a un cambio de escuadra. De su Asturias natal, Marcelino pasó la campaña 1989/90 al Real Rácing Club de Santander equipo con el que se estrenó en la división de plata, disputó 32 partidos y anotó 4 goles.

El menudo pero inteligente jugador, que ya disponía de una excelente visión técnica, volvía a rubricar una temporada exitosa y la dirección técnica del Levante UD luchó para conseguir que vistiera la camiseta granota en la división de plata la temporada 1990/91.

 

Titular indiscutible

Marcelino llegó y convenció. Fue titular indiscutible con 33 partidos disputados (28 de ellos como titular) en una plantilla donde compartiría vestuario con futbolistas como Manuel Ruiz, quien volvería al Levante UD como segundo entrenador de Bernd Schuster la temporada 2004/2005, el brasileño Ramalho y jugadores referentes granotas en los inicios de la década de los 90 del pasado siglo XX como Ballester, Blesa, Moreiras, Guijarro, Aragó, Iranzo, Andrés Olivas, Juan Carlos Ferrando (hermano del técnico César Ferrando)  o un joven José Albelda, hermano del icono valencianista David Albelda.



Sin embargo, no fue una buena temporada para el Levante UD que vivió una convulsa campaña que se inició con Antal Dunai en el banquillo y finalizó con Pepe Martínez tras también pasar por el equipo como responsable técnico 9 partidos José Antonio Irulegui. El conjunto granota no lograría el objetivo de la permanencia y descendería a Segunda División B.

No obstante, Marcelino continuaría en el seno de la entidad a pesar de ser tiempos de altibajos permanentes en lo deportivo y vaivenes en lo económico. El equipo, a pesar del descenso mantuvo el bloque en la plantilla y  Pepe Martínez asumió el reto de afrontar la campaña desde la categoría de bronce.

Sin embargo, los resultados no acompañaban y tras la jornada 10 fue sustituido por el hoy técnico del Club Deportivo Alcoyano, Toni Aparicio, que tampoco logró estabilidad en la dirección técnica del equipo y tras la jornada 19 cesó en el cargo y fue reemplazado por Luis Costa.

Los 90 no comenzaban bien para el Levante UD ni para Marcelino que, tras vivir el descenso desde la Segunda División a la categoría de bronce con el Rácing y el Levante UD después de un inicio fulgurante como profesional, sufrió la campaña 91/92 una importante lesión de rodilla y aunque jugó 15 partidos y anotó un gol que supondría la victoria del conjunto granota ante el Leganés en tierras madrileñas, los últimos meses de competición fueron excesivamente complicados para el hoy técnico valencianista.

No obstante, tras concluir la temporada Marcelino superó su lesión y abrió una nueva etapa futbolística en el Elche CF donde jugaría dos temporadas pero donde sus molestias físicas le condenarían a decir adiós con solo 28 años a su etapa como jugador. En esos momentos el entrenador del Valencia CF, metódico y apasionado del fútbol ya había iniciado su preparación como técnico y disponía de los dos primeros niveles de entrenador aunque su debut en los banquillos sería en la campaña 1997/98 con el C.D. Lealtad, equipo con el que, en su estreno, el entrenador del Valencia CF conseguiría el ascenso a la categoría de bronce. Volvería después a la entidad donde se forjó para dirigir en la Escuela de Mareo al filial del Sporting dos temporadas antes de afrontar el reto de convertirse en el entrenador del primer equipo gijonés en la división de plata.

 

Villarroel intentó ficharlo para el banquillo

De nuevo su inició como técnico era rutilante y en el universo futbolístico nacional se le preveía una deleitosa perspectiva. Pedro Villarroel, máximo accionista del Levante UD en aquellos momentos y siempre audaz para otear valores con previsible evolutiva perspectiva y admirador de Marcelino con quien entabló amistad durante su etapa como jugador granota, intentó el fichaje del entrenador asturiano para la entidad levantinista e incluso se establecieron conversaciones entre la secretaría técnica encabezada por Manolo Salvador y Ernesto Calpe y el técnico asturiano para intentar su incorporación a un proyecto que soñaba con retornar a la Primera División tras el inesperado descenso en mayo de 2005.



Sin embargo, fue el equipo decano del balompié español, que también se había percatado de las cualidades de Marcelino, quien finalmente consiguió el fichaje del joven entrenador para dirigir el Recreativo de Huelva. El éxito acompañó a Marcelino y el conjunto onubense obtuvo el ascenso a Primera División el mismo año que lo conseguiría el Levante UD con José Manuel Esnal, Mané.

Pero todavía quedaría una anécdota más entre Marcelino y el Levante UD. Tuvo lugar en la temporada 2006/07. Los granotas, con dos derrotas en las dos primeras jornadas ante Sevilla y Real Madrid, visitaban el Recreativo de Huelva. Los levantinistas llegaban con urgencias y sin puntuar en la clasificación, mientras que la escuadra del entrenador asturiano había conseguido cuatro puntos tras empatar con el Mallorca y ganar al Villarreal en el Madrigal. En los minutos previos al partido, en esos instantes de encuentro sobre el terreno de juego del Colombino entre representantes de ambas entidades, Pedro Villarroel se acercó a su “amigo” Marcelino “pidiéndole” irónicamente que fuera generoso con los granotas. El partido finalizó con victoria del Recreativo y con Marcelino en una permanente evolución profesional que le ha traído al Valencia CF, tras pasar por Rácing, Zaragoza, Sevilla y Villarreal.

El sábado el exjugador granota vuelve al Ciutat de València como entrenador valencianista, seguro que el derbi dejará muchas escenas y pocos momentos para la nostalgia pero inexorablemente, tanto en la trayectoria profesional de Marcelino como en la historia del Levante UD son varios los momentos compartidos y diversas las anécdotas que entralazan a un club y un entrenador hoy con vidas paralelas pero que tal vez puedan converger en algún momento porque, en el fútbol como en la vida, no hay nada escrito.

 

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