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El Levante UD, el Real Madrid y la familia Calpe. Capítulo II

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Capítulo II: Antonio Calpe llega al Madrid

Antonio Calpe no sólo fue ídolo de la afición en el primer ascenso del equipo granota a Primera División sino que, tras 6 temporadas en el Real Madrid donde consiguió la Copa de Europa de 1966 con la escuadra blanca, volvió al Levante UD para acompañar a “su” equipo en Segunda División. Luego formaría parte de diferentes cuerpos técnicos donde incluso llegaría a entrenar a Johan Cruyff y acompañaría al equipo mientras vagaba entre la división de plata y categorías inferiores. Pasaría también a formar parte de la secretaria técnica donde su presencia fue en muchos momentos trascendental para la llegada al club granota de jugadores cedidos por el Real Madrid o bien, promesas de su cantera que llegaron al Levante UD para acabar su formación.

Antonio Calpe en el Alcoyano sobre 1960-61
Antonio Calpe en el Alcoyano sobre 1960-61

Este sería el retrato objetivo de un futbolista que, décadas después, sigue siendo referente para generaciones de levantinistas que crecieron entorno a la leyenda que simboliza Antonio Calpe.

Su trayectoria no deja de ser un cúmulo de anécdotas que se inician con su nacimiento y con el icono que para el Levante FC, equipo fundado en el distrito marítimo de Valencia, fue su padre, Ernesto Calpe. Un grauero que desde muy joven se aficionó a jugar al fútbol, aunque esta pasión le obligara a desplazarse desde el Grao hasta Sagunto en bicicleta para poder entrenar con el equipo del Camp de Morvedre. Ernesto defendió la camiseta del Levante FC desde 1931 hasta 1946, salvo unas temporadas en el Club Deportivo Alcoyano, aunque fue el líder y capitán de la escuadra que se alzaría con un título histórico, la Copa de la España Libre en 1937.

Llegaría después la fusión del Levante con el Gimnástico donde Ernesto continuaría jugando, alternando la práctica deportiva con su trabajo como marmolista. Precisamente estaba disputando un encuentro de Liga en Girona con el Levante UD el día que Antonio nacía en el hogar de la familia Calpe en el Grao de Valencia. Los levantinistas ganarían 1-2 aquel partido disputándose mientras Antonio llegaba a la vida. Su primer regalo fue una victoria granota. “¡Cómo no ser levantino!”, comenta orgulloso Antonio.

Antonio creció en el Campo del Corcho. Allí se forjó su contacto con el mundo del deporte, situación que se ve beneficiada por la presencia del Club de los Muchachos y la figura del Padre Janini.  Para los no nacidos en el Distrito Marítimo apuntaremos que José Janini Cuesta fue un sacerdote de fuerte personalidad y arraigo en el Cabanyal- Canyamelar y Grau. Era un cura osado que mantuvo una actitud beligerante con parte del clero por sus iniciativas. Así por ejemplo, fue el fundador del club de natación creado junto a la ‘xità‘, y no era extraño verlo pasear en traje de baño por el puerto. En la década de los 50 llegaría la fundación del ‘Club de los Muchachos’, un equipo de fútbol creado a imitación de la célebre película interpretada por Spencer Tracy y del mismo nombre.



Del Campo del Corcho pasaría Antonio a jugar en la Peña Antonio Román y de allí al Club Deportivo Alcoyano, equipo donde había jugado también su padre y donde un día, tras un partido, le invitaron a realizar una prueba. Al llegar a la localidad alicantina, Antonio se encontró con que lo que iba a ser una prueba prácticamente fue su fichaje por el Deportivo, donde jugaría dos temporadas.

Sin embargo, Antonio, que nació siendo levantinista, debía vestir la elástica azulgrana: “Yo soñaba de pequeñito con jugar en el Levante, primero yo y luego mi hermano (se llevan casi una década de diferencia) nos poníamos en la puerta del Campo Hondo para esperar que se cayera el balón fuera y así poder entrar a ver jugar al Levante. Había una alta parra tras la portería en el exterior del campo y mi padre nos hizo una especie de gancho alto para poder coger el balón y entrar a ver los partidos. El Deportivo Alcoyano es un equipo vinculado a mi familia y que llevo en el corazón, pero yo tenía que jugar en el Levante”, dice Antonio más de cincuenta años después.

Es imposible regatear los empeños de quien lucha por un sueño y Antonio consiguió vestirse de levantinista en la temporada 1962/63. Aterrizaba en “su” equipo cuando éste quería probar el sabor dulce de la élite futbolística, un logro que se conseguiría en junio de 1963 después que Antonio disputara esa campaña todos los encuentros como titular, incluidos los amistosos. El mayor de los Calpe vestía por fin de azulgrana y el Levante UD, por primera vez en su historia, ascendía a Primera División.

Calpe y Puskas en el Vallejo
Calpe y Puskas en el Vallejo

Mientras las tracas atronaban en las calles, un joven Ernesto vibraba con el corazón levantinista pavoneándose del buen hacer de su hermano de quien dicen, fue el lateral izquierdo (siendo diestro) más fino y elegante que jamás ha vestido la elástica granota.

Hoy, más de 50 años después, compartir una conversación con los dos hermanos es disponer del lujo de percibir la emoción que puede representar la pasión futbolística en un aficionado. Dialogar con los Calpe te conduce inevitablemente a hablar del Levante UD. El fútbol es casi siempre el principal tema de conversación entre ambos, pero parece que la complicidad y admiración con que aquel joven Ernesto contemplaba los triunfos de su hermano ha crecido con el inexorable paso del tiempo hasta convertirse no solo en estima, cariño y admiración, sino también en idolatría de Ernesto por Antonio.

“Yo tengo en casa un montón de fotografías y sigo recopilando cosas porque él a veces no le daba importancia pero yo espero algún día que todo esto pueda estar en un Museo del Levante de categoría”.

Y es que son muchos los recuerdos y decenas las anécdotas que aglutinan ambos hermanos, que, como comentamos en el anterior artículo, sólo una vez coincidieron sobre el terreno de juego y fue en un partido amistoso. “Yo era muy malo y él muy bueno”, comenta Ernesto de forma socarrona mientras Antonio ladea su media sonrisa todavía repleta de la bondad que ha caracterizado a un futbolista que, según las estadísticas, jamás ha sido expulsado de un terreno de juego.

Antonio fue un jugador deslumbrante no sólo la temporada 62/63, sino también los dos años que el Levante UD jugó en la máxima categoría: “Éramos un grupo de amigos, tal vez no los mejores en técnica y calidad, pero donde nadie nos ganaba era en ilusión, amistad y compañerismo. Como a algún rival se le ocurriera pasarse con alguna falta, allá que íbamos todos”. Calpe todavía se emociona recordando a muchos de sus amigos con quienes todavía, cuando la salud y la coyuntura se lo permite, mantiene conversaciones evocadoras sobre los éxitos conseguidos, pero ante todo sobre los lazos que convirtieron a un equipo en un “grupo de amigos que disfrutaban jugando al fútbol”.

Primer partido internacional del Levante UD.
Primer partido internacional del Levante UD.

Tal era la destreza de Antonio que cuando el Levante se abocaba a Segunda, varios fueron los equipos que intentaron hacerse con sus servicios. El Málaga y el Córdoba fueron algunos de ellos. Sin embargo, fue una llamada de un señor de Sevilla lo que más atrajo al dorsal ‘3’ levantinista para mantener en alza su trayectoria futbolística. “Yo decía que para ir a un equipo y luchar por subir o bajar, estaba bien en el Levante, pero claro, al llamar de Sevilla…”

Convencidos del fichaje de Antonio por el equipo de la capital hispalense, la familia Calpe despide al futbolista que viaja a Madrid en compañía del secretario técnico del Levante UD, Ramón Balaguer, y el delegado Javier Monleón. “Llegamos al hotel Mediodía enfrente de Atocha y había un revuelo impresionante, y entonces nos enteramos que acababan de llegar a Madrid los Beatles”, cuenta Antonio. “Allí con tanto jaleo nos sentamos los tres a esperar al señor de Sevilla que tenía que venir a negociar mi adiós al Levante. De repente vemos entrar a Antonio Calderón, gerente del Real Madrid, lo saludamos atentamente y nos dice, vale, que vamos al estadio. Balaguer dijo: – ¿A qué estadio?; nosotros estamos esperando a un señor de Sevilla. A lo que el gerente del club blanco le contesta: – Efectivamente, yo soy un señor de Sevilla que viene a fichar a Antonio Calpe para el Real Madrid”.

“Yo me puse como loco y Balaguer, que de eso nada. Comienzan a discutir, yo digo que si no ficho por el Madrid me vuelvo a casa y Monleón me dice: – Tranquilo, que te aseguro que tú eres hoy jugador del Madrid”. Y así fue.

Mientras, en casa de los Calpe, en el corazón del Grao, el día se hacía larguísimo esperando las noticias que anunciaran el fichaje de Antonio por el Sevilla. En la España de la década de los 60 y en una familia trabajadora y levantinista, las noticias llegaban a través del programa Actualidad Levantina que presentaba en Radio Alerta el entrañable periodista Paco Gandia. “Comienza el programa y mis padres, mis hermanas, mi cuñado, todos allí esperando las noticias y el tío Paco empieza con esas introducciones que tanto le gustaban en plan “Amables oyentes, el icono del levantinismo, el futbolista del Grao, etc, etc. para acabar la perorata diciendo “Antonio Calpe acaba de fichar por tres temporadas con el Real Madrid”. Aquello era lo máximo en ese momento, nos cuenta Ernesto, quien añade de forma sigilosa: “En mi casa habíamos sido un poco más del Barcelona, no vamos a negarlo, pero claro, eso suponía algo muy gordo. Yo vi que allí empezaba a llorar mi padre, mi madre, todos abrazados, los vecinos venían a preguntar… Ahí me di cuenta que mi hermano ya era historia del fútbol”, comenta apasionadamente el pequeño de los Calpe.

El Real Madrid 1966-67.
El Real Madrid 1966-67.

Antonio jugaría seis temporadas en el Real Madrid ye-ye, donde ganó la Copa de Europa de 1966, el sexto título continental del club blanco. Una Copa que además se vivió anecdóticamente en el seno de los Calpe, una familia que había sido duramente castigada durante la cruenta contienda civil en la que hasta dos miembros de la familia hermanos de Ernesto padre, habían perdido la vida en la defensa de la República.

Ante esta coyuntura emotiva familiar, Antonio nos cuenta cómo fue capaz de lanzar un órdago a quien él considera el mejor presidente del fútbol, Don Santiago Bernabéu, en el momento de ir a entregar al Jefe del Estado la Copa al Pardo. “Estamos todos allí en el vestuario y viene Zoco, que era el que ejercía de capitán, y nos dice que nos tenemos que ir al Pardo. Y yo digo que a ver a Franco yo no voy. Antonio siempre ha sido hombre extraordinariamente bondadoso, pero de carácter fuerte y temperamental. “Yo no podía dar ese disgusto a mi familia e ir a ver a quien había provocado en mi abuela y mi padre tanto mal durante la guerra. Sabía que me la jugaba pero no fui. Pero claro, luego llegó la segunda parte. Cuando yo vengo a casa, mi padre me recibe todo serio y distante, hasta que pregunto qué pasa y me dice que cómo había sido capaz de ir a dar la mano a Franco, yo comienzo a hacerle bromas en plan, es un tipo muy simpático, no veas que chistes cuenta… Y en eso, cuando parecía que mi padre iba a estallar, salta mi madre y mi hermano: Pero, ¿no has visto que no está en ninguna foto?”. Creo que fue de las cosas de las que mi padre más orgulloso estuvo. Ten en cuenta que yo llevo el nombre de uno de sus hermanos muerto en la guerra”. Antonio narra la anécdota orgulloso y satisfecho, aunque emocionado por el recuerdo de sus padres.

Pero la competición europea no sería el único título que engrandecería el palmarés de Antonio. A la Copa de Europa se añadieron 3 ligas y una Copa de España.

Sin embargo, el dorsal 3 del Levante UD se convirtió en el lateral derecho de un equipo que todavía los aficionados del Real Madrid recitan de memoria Betancort, Calpe, De Felipe, Sanchis

No obstante, Antonio se topó con desagradables sorpresas, tras no sufrir ninguna lesión durante su etapa profesional hasta ese momento, durante su estancia en la entidad blanca tuvo que ser intervenido del tendón de Aquiles, del ligamento cruzado y del menisco. De hecho, fueron unas molestias las que le impidieron ser titular en la final de la Copa de Europa ante el Partizán de Belgrado.

En total, Antonio jugaría seis temporadas con un balance de más de 100 partidos, en unos años en los que las campañas futbolísticas no disponían de un calendario tan abultado de encuentros. Además, el defensa grauero vestiría los colores de la que entonces era selección B, más o menos equivalente a la actual sub’21.

Un partido de Selección Española-B

Su prestigio fue reconocido también por la prensa y el diario deportivo DICEN, que se editaba en aquellos años y que ofrecía al finalizar la campaña futbolística la “selección matemática” con el mejor once de la temporada, otorgó a Antonio en la temporada 67/68 el trofeo al mejor lateral derecho.

Todos estos datos nos los ofrece Ernesto, quien apunta los datos que su hermano, excesivamente humilde no osa repasar.

Pero tras pasar por el Real Madrid, Antonio todavía realizaría un gesto que muestra su pasión levantinista. Tras seis años en el club madridista y las ofertas del R.C.D. Espanyol entre otros sobre la mesa, el defensa del Grao decide que después de jugar en el Madrid el único equipo donde quería jugar era en el Levante UD.

Puedes leer el primer capítulo de este artículo:
El Levante UD, el Real Madrid y la familia Calpe. Capítulo I

Así en verano de 1971 Antonio vuelve a la entidad levantinista para jugar en Segunda División. Jugaría de central en esta segunda etapa que le llevaría a ser el único futbolista que ha defendido la camiseta y el escudo granota en Primera, Segunda y Tercera División.

En 2011, con motivo de un encuentro de liga entre el Levante UD y el Real Madrid, Antonio recibió un homenaje íntimo donde estuvo presente junto al presidente levantinista, Quico Catalán, el mandatario del Real Madrid Florentino Pérez y uno de sus mejores amigos en la entidad blanca y que llegaría a ser también entrenador del Levante UD, Pachín, quien impuso a Calpe la insignia de oro de la asociación de ex jugadores del Real Madrid. Fue un día emotivo pero sin duda, una leyenda como Antonio Calpe Hernández merece un homenaje de amplios fastos.

A pesar de su carácter apocado, su pasión levantina es inefable e iniciativas como la posibilidad de rotular el estadio Ciutat de València con su nombre son propuestas que, con el máximo respeto a los jerarcas granotas, desde MACHOLEVANTE lanzamos para que puedan ser estudiadas en profundidad.

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