El gol se compra

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Jefferson Lerma. Foto: Levante UD

En diciembre de 1996, siendo entrenador del Valencia CF, Jorge Valdano, el técnico argentino expresó, tras un encuentro finalizado con derrota, curiosamente ante el R.C. Deportivo de la Corunya, una frase que se ha convertido en sentencia en el universo futbolístico: “el gol se compra”.

El gol es la gloria en el fútbol, es lo único válido, por mucha estética que ofrezca en las prestaciones sobre el terreno de juego un equipo. Y fue precisamente el gol lo que condenó al Levante UD ante un equipo que cada vez ofrece menos simpatías en estos lares, al igual que su técnico, Pepe Mel; uno de esos entrenadores más laureados ‘mediáticamente’ que poseedores de un palmarés relevante, que en el caso del entrenador madrileño se circunscribe como principal mérito a la consecución de dos ascensos con el Real Betis Balompié a Primera División, haber clasificado al equipo verdiblanco para la UEFA Europe League y haber ganado (que no eliminado) en cuartos de final de Copa del Rey al FC Barcelona de Pep Guardiola por 3 goles a 1.

Eso sí, Mel ha escrito tres novelas, la última de ellas enfocada a los más jóvenes en las que desgrana la entrada en el fútbol profesional de un canterano.

Y esto es todo. No está mal como trayectoria personal, pero como referente futbolístico el escaso rendimiento que su teoría ofrece en resultados lo dejó de nuevo en evidencia en el estadio Ciutat de València donde el poco ‘mediático’,  sigiloso, pero de forjada personalidad, Juan R. López Muñiz demostró que su equipo, nuestro Levante UD volvía a superar en todas las facetas futbolísticas a su rival, a pesar de que el marcador finalizara con reparto de puntos.

¿Qué falló?, la efectividad,  el gol, el “orgasmo del fútbol”, como lo califica el escritor uruguayo Eduardo Galeano.  Pocos imaginábamos que, tras dos jornadas disputadas, lo más preocupante del Levante UD es la añoranza por la ausencia en el equipo de su killer la pasada temporada, Roger Martí Salvador, a quien una fatídica lesión en plena pretemporada le envió al dique seco, y al Levante UD a la ausencia de un rematador que “barra” las numerosas ocasiones que crea el equipo.

Es cierto que han llegado nuevos arietes de contrastada solvencia al vestuario granota pero, al menos yo, el sábado recordé esas apariciones inesperadas del jugador torrentino que la pasada temporada consiguió 22 goles, muchos de ellos, trascendentales en varios de los 37 encuentros que disputó.

¡Maldito amistoso en Almería! Álex Alegría acaba de aterrizar y Boateng tuvo destellos que ofrecen atisbos de excelente perspectiva, pero el fútbol desarrollado por el Levante UD en los dos primeros encuentros de Liga merece mucho más que una victoria y un empate obtenidos tras la materialización de dos penaltis (algo dudosos).

El derroche de competitividad, superioridad y excelente estado físico mostrado en el inicio de la competición por la escuadra granota, incansable en sus acometidas por bandas, su juego vertical y su espíritu de lucha y sacrificio constante, merecerían un mayor reconocimiento. Pero, sí señores, el gol es lo único que vale en el fútbol y la falta de pegada nos ha envilecido un inicio que, no obstante, es altamente ilusionante.

El equipo hace casi todo bien (algunos errores puntuales en defensa nos obligaron a remontar un partido tras encajar, ante la sorpresa de la grada un 0-2 cuando se llevaban apenas treinta minutos disputados) pero faltó la efectividad que sí dispuso el conjunto gallego.

Queda días para el cierre del mercado, dirección técnica, secretaría y cuerpo técnico conocen las virtudes y las carencias de este equipo que, sorprendentemente, ha agigantado su juego en la élite del fútbol donde ha ofrecido mucho más repertorio futbolístico que el que desarrolló en la división de plata donde plantilla, entrenador y afición era consciente de qué era lo importante.

Pero en Primera, como ocurre casi siempre en el fútbol, el que mejor juego despliega es quien más mérito recoge y el Levante UD futbolísticamente ha sido superior a sus dos rivales en los dos partidos disputados hasta el momento.

Con estas premisas y con la esperanza de la adaptación al equipo de los nuevos delanteros afrontamos el primer parón de liga, eso sí, con la esperanza que todavía pueda llegar algún ariete más al equipo que refuerce la posibilidad de convertir en gol nuestras oportunidades.

Al fin y al cabo, como dijo el mítico jugador holandés Ruud Gullit, “un equipo es como un buen reloj: si se pierde una pieza todavía es bonito, pero ya no funciona igual”. Nuestro Levante es bonito, pero perdimos a Roger y, hoy por hoy, nos falta el gol que convierta a nuestro equipo en maravilloso.

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