Inicio La contracrónica de Yolanda Damià Ahora más que nunca, ¡Força Llevant!

Ahora más que nunca, ¡Força Llevant!

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Dos derrotas consecutivas, escasas oportunidades de gol, ausencia de criterio futbolístico. El Levante se ha topado en tan solo cinco días con la realidad de su presupuesto, su condición de recién ascendido y las consecuencias que supone para una plantilla la ausencia por lesión de hasta 3 de sus futbolistas piezas fundamentales en el inicio de temporada: Iván López, Jason y Jefferson Lerma, este último además el jugador más regular en un inicio competitivo arrollador. Tres partidos sin el futbolista colombiano y dos derrotas, las dos consecutivas y con un revés futbolístico que rápidamente ha hecho florecer el pesimismo que porta en sus genes la afición levantinista. Es cierto que, sin el 8 granota el equipo se acercó a la excelencia en el encuentro ante la Real Sociedad pero, la escuadra todavía tenía automatizado los conceptos futbolísticos desplegados en el comienzo liguero.

El jugador de Colombia había sido de lo más sigiloso pero, al mismo tiempo, más destacado, del inicio competitivo futbolísticamente fulgurante del conjunto azulgrana. Su incansable esfuerzo y la amplitud del espacio que ocupa en la medular Lerma había favorecido las cuatro primera jornadas de liga la fluidez en el diseño de la verticalidad del juego del equipo de Muñiz, el lucimiento de Bardhi y la facilidad para la utilización de las bandas en la ofensividad del conjunto.

Pero entonces cayó Jasón. Eran demasiados inesperados contratiempos para mantener el equilibrio acrobático  de un equipo que llega de la división de plata, lo que, no olvidemos, representa disponer del entusiasmo que ello comporta en el comienzo del año futbolístico, pero también la titulación de las carencias económicas y futbolísticas adherentes a ser pequeño entre los grandes.

Son dos resultados negativos, pero sobretodo dos partidos que dejan sensaciones con dudas, suficiente argumento para que la afición más veterana airee su pesimismo tradicional y los hinchas más jóvenes, acostumbrados a saborear más mieles que hurañas coyunturas, no dispongan de la perspectiva que ofrece la realidad de saber que restan 31 jornadas de liga por disputar y 93 puntos que poder obtener.

Antes del inicio del encuentro el ambiente era tan gris como el cielo cubierto que se cernía sobre la ciudad ayer por la tarde. Una lesión inesperada de Samu García en el minuto 14 confundía un poco más el escenario, el gol del Alavés cuando el partido rondaba la media hora tergiversó lo que hasta ayer había sido una grada entusiasmada con su equipo.

Silencio, algún silbido y un contratiempo en la grada de tribuna durante el descanso hacía virar el ambiente de otras jornadas y solo fue necesario que la lluvia hiciera amago de comparecer con alguna gota para que parte de los asistentes al partido decidieran marchar a casa.

La desilusión ya había conquistado un terreno donde, tradicionalmente, acampaba sin reticencias, porque poco necesita el levantinismo para desertar, aun a sabiendas que quizás es precisamente en los momentos de dificultad cuando su empuje es determinante para solventar la coyuntura que, entre otras, describe la realidad de una enfermería que suma efectivos mermando así las posibilidades de opciones al cuerpo técnico para voltear la dinámica. Son dos derrotas, espesor en el juego, ausencia clara de ideas creativas, sequía goleadora, pero desde este mismo portal de MachoLevante.com las estadísticas reflejan que, la escuadra granota con Muñiz como responsable técnico, tras cumplir ayer 50 partidos en su trayectoria como levantinista, dispone de un porcentaje superior al 62% de puntos conquistados.

Hemos vivido un verano glorioso, el otoño ha arrancado con pesimismo pero el estado estacional al que nos referíamos en anteriores artículos aquí publicados es también pasajero, eso sí, superarlo es labor de todos, cuerpo técnico, responsables del club, jugadores y…afición.

No topetemos con nuestra historia de nuevo, no permitamos que se siembre la duda. Como dijo Muñiz al acabar el encuentro ayer, es momento de “reciclar y volver a empezar”. Tenemos una docena de días antes de volver a competir y, a veces, las maquinarias necesitan engrasar, el motor parar para volver a arrancar o los ordenadores resetear.

Esa tarea es la de los profesionales estas próximas semanas; pero también la afición requerimos de un momento de pausa que no de desconsuelo. Mantengamos la ilusión, alardeemos nuestra confianza, ahuyentemos nuestra depresión y amemos a nuestro club y no solo a su éxito, porque como dijo un entrenador recientemente “cuando amas lo que haces es más fácil permanecer en el éxito; cuando solo amas el éxito, éste se vuelve efímero”.

Que nuestro éxito como levantinistas no sea efímero requiere de nuestra aportación como hinchada y que ésta sea incondicional, porque ya lo dijo Napoleón Bonaparte “la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”.  No dejemos huérfanos a nuestras huestes granotas porque ahora es cuando necesitan el abrazo de su afición.

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